“El desarrollo de El Ejido debe ser un ejemplo para Andalucía en contraposición al reparto de subvenciones como compra de voluntades”

“El desarrollo de El Ejido debe ser un ejemplo para Andalucía en contraposición al reparto de subvenciones como compra de voluntades”

D-Cerca ha aprovechado la presencia del diputado nacional y portavoz adjunto de UPyD en el Parlamento español, Carlos Martínez Gorriarán, en un acto en el Círculo Cultural y Recreativo de El Ejido, para conocer, a fondo, las propuestas electorales de su partido de cara a las próximas elecciones andaluzas del 22 de marzo.
-¿Cuál es, a su juicio, el motivo principal por el que los almerienses han de votar a UPyD en las próximas elecciones andaluzas?
-Hay un gran motivo, que es acabar con la corrupción. Es el principal tapón que tiene Andalucía para su desarrollo. Se trata de una Comunidad que tiene muchos recursos, de todo tipo, tiene talento humano, tiene población… pero hay algo que convierte todo eso en mucho más difícil, y es un sistema con un exceso de corrupción y de mala gestión. Es la consecuencia del gobierno ininterrumpido durante 35 años y de falta de renovación, falta de ideas, tener un sistema clientelar, comprar voluntades a través del reparto del dinero… y eso tiene esas consecuencias negativas. Pero eso tiene solución. Por ejemplo, aquí en El Ejido hay una agricultura ejemplar, de las mejores del mundo y es algo que ha crecido aquí, con gente de aquí, sin subvenciones. Eso demuestra que si tú creas las oportunidades para que la gente haga bien lo que sabe hacer bien el desarrollo es fenomenal. De eso hay que aprender, de experiencias como las de El Ejido, es el camino.

-Almería está, y se siente, muy alejada del centro de poder de Sevilla, ¿qué haría UPyD para cambiarlo?
-Primero hay que tener una política muy clara de atender, por igual, a todo el mundo, dando prioridad al que tiene más problemas y necesidades. En Almería, por ejemplo, hay necesidades especiales en materia de educación porque no se han hecho las inversiones adecuadas para atender al cambio demográfico, la llegada de un gran número de inmigrantes… Eso hace que la educación necesite un cuidado especial e invertir más recursos. Pero eso se tiene que hacer con una visión de conjunto de la Comunidad e incluso del país. Muchos de los problemas que tenemos es porque ya no hay políticas nacionales, entonces en cada sitio se tiende a buscar soluciones locales que muchas veces no funcionan, porque los problemas no son locales. En Andalucía, ese régimen clientelar, que consigue el poder a base de conceder favores, a base de repartir dinero y a base de tolerar la corrupción perjudica más a determinados sitios que, por alguna razón, hayan quedado fuera de esa red clientelar o tengan menos peso, como puede ser el caso de Almería. La solución no son cuotas de consejeros de Almería o de Huelva, sino políticos decentes, responsables y tiene que haber una ciudadanía que les exija.

-El pasado miércoles estuvo en El Ejido Cayo Lara y comentó que las encuestas electorales que se habían publicado se cebaban mucho con determinados partidos y aumentaban sobremanera las expectativas de otros. Lara habló de manipulación de las mismas, de maniobra para intentar que ciertos partidos que molestan más tengan menos cota de poder. ¿Coincide con él en esta apreciación?
-Sí. Coincido bastante con lo que dice Cayo Lara. Las grandes empresas de comunicación, que forman parte de los grandes poderes políticos y económicos fundamentales, están jugando una carta política porque tienen sus propios candidatos. Ellos quieren que determinados partidos entren en las instituciones y echar a otros. En el caso de UPyD, no soportan que nos hayamos tomado realmente en serio la corrupción, que hayamos llevado querellas a la Audiencia Nacional, que han aceptado, que hayamos conseguido cosas como sentar en el banquillo a Rodrigo Rato u obligar a Bankia a depositar 300 millones de euros de fianza para que sea ella, y no los impuestos de todos, los que paguen sus timos, de estafas a preferentistas y accionistas. No nos pueden ver por eso y han intentado jugar otras cartas. Yo creo que en todo eso hay más un intento de presionar a la opinión pública que otra cosa. No son encuestas realistas, no reflejan la realidad de los resultados. Llevamos muchos años en que las encuestas fallan estrepitosamente, y en Andalucía van a volver a fallar.

-El surgimiento de tanto partido ¿es positivo o va a abocar a Andalucía a una situación de ingobernabilidad?
-El bipartidismo ha sido un problema. Se trata de dos partidos alternantes que, además, son casi indistinguibles porque, aunque se insulten, hacen cosas tan parecidas. Son como dos boxeadores fingiendo que se están pegando pero que se apoyan para no caerse. Nosotros vemos con mucho optimismo que haya más partidos porque eso va a mejorar la calidad de la democracia, va a ser más pluralista. En vez de votar siempre entre dos o tres partidos, como mucho, la  gente va a poder escoger partidos que se parezcan más a lo que creen que es lo mejor o están más cercanos a sus días o hacen políticas que consideran más interesantes. Es verdad que mientras no haya cambios en la ley electoral y otras leyes importantes va a crear una época de cierto caos, va a ser difícil formar mayorías, pero eso no es malo porque en España hace falta también que se aprenda a pactar y negociar con transparencia. Tenemos que pasar de un sistema en el que los pactos se hacían a escondidas a un sistema político donde los pactos sean públicos, donde un partido diga qué le exige al otro y qué acuerdos busca para formar gobierno. En Europa hay países magníficamente gobernados, desde luego mucho mejor que España, con hasta siete partidos. Eso no es ningún drama ni ninguna tragedia, al revés. Lo que pasa en España es que tenemos una ley electoral que también va a hacer eso difícil, hay que cambiarla para que el que haya más pluralismo no sea un inconveniente para formar gobierno, sino que una cosa y la otra se apoyen mutuamente.

-El ejemplo italiano de un gran número de partidos es negativo. En la historia de su democracia reciente sólo acabó una legislatura Silvio Berlusconi, ¿a qué país, con muchos partidos, ha de mirar España?
-Todavía no tenemos un sistema polipartidista de verdad, lo que tenemos son partidos emergentes como UPyD, que nace en 2007 y siempre hemos mejorado nuestros resultados. Luego ha aparecido Podemos, han relanzado Ciudadanos… Todavía seguimos siendo un país bipartidista, con un sistema bipartidista. Italia tampoco es un modelo, Italia tiene un sistema político muy defectuoso. Por ejemplo Holanda es un país que está razonablemente bien gobernado, ya nos gustaría parecernos a Holanda en muchas cosas, y tiene siete u ocho partidos en el Parlamento. En Alemania también se decide todo entre cuatro o cinco partidos. Eso permite formar mayorías más flexibles y, a la vez, exige que los partidos que gobiernan lleguen a pactos. En España, la mayoría absoluta del PP sólo ha servido para que imponga cosas que los demás rechazamos. A consecuencia de ello, en la próxima legislatura, ya sin mayoría del PP, se volverá a empezar a hacer leyes que se han aprobado ahora, que habrá que rehacer, lo que es una pérdida de tiempo lamentable, que atrasa muchas decisiones estratégicas para el país. Todo ello es consecuencia de una mayoría absoluta que está muy premiada, en España se puede formar una mayoría absoluta en el Parlamento con un 35 por ciento de los votos, con la mayoría del país en contra. Eso no ayuda nada a la calidad de la democracia.

-El momento de hablar de pactos llegará el lunes, tras las elecciones, pero ¿qué líneas rojas se ha marcado UPyD en este sentido?
-Tenemos dos líneas rojas: una es pactar con partidos corruptos, exigimos a todos los partidos que antes de hablar de nada se limpien internamente de sus corruptos, no llevando imputados en las listas, aceptando y poniendo en práctica medidas de transparencia y de lucha contra la corrupción eficaces, no meramente propagandísticas y, por otro lado, nunca vamos a entrar en ningún tipo de pacto o de gobierno si no se funda en medidas concretas, públicas y obligatorias. Rechazamos los pactos secretos, creemos que a los ciudadanos hay que decirles qué se ha pactado y para qué es y hasta dónde llega la responsabilidad. Además, como ya hemos hecho en otros sitios, como en Asturias, si el Gobierno falla y no respeta el pacto rompemos y pasamos a la oposición. Eso es extrapolable a Andalucía y a cualquier otro sitio. En principio, no pretendemos entrar en ningún Gobierno de coalición, preferimos ser un partido que condicione la labor del Gobierno para conseguir que tenga por fin políticas transparentes, decentes, progresistas y que devuelvan a Andalucía a la prosperidad que podría tener, acabando con fenómenos monstruosos como el 60 por ciento de paro juvenil o la pobreza infantil, que tienen solución.

-Para Almería, el sector hortofrutícola es su pilar fundamental, ¿cómo lo defendería UPyD en el Parlamento de Andalucía? Desde Sevilla siempre se subvencionan agriculturas como la del olivar, mucho menos productiva…
-Hay que crear condiciones para que siga siendo un sector tan potente. La agricultura de Almería es de muy alto nivel y, por lo tanto, con un alto valor añadido. El tipo de apoyo que necesitan este tipo de sectores es para mejorar, no para ser subvencionados. No hacen falta subvenciones, sería mucho mejor que se dedicaran a solucionar los problemas de la educación, que ha creado la avalancha migratoria, dicho en el sentido más positivo del término, pero sería mucho más importante que no venir a repartir subvenciones, que no deja de ser una manera de comprar voluntades. En el caso del olivar, en Jaén, tienen un problema de paro y de despoblación rural, cuando, sin embargo, produce el 40 por ciento del aceite de oliva de Europa. Lo que ocurre es que este aceite no se vende desde Jaén al resto del mundo, sino que lo exporta a Italia que lo revende como aceite italiano, quedándose ellos con el valor añadido. Todo ello porque no ha habido un desarrollo de las empresas jiennenses para desarrollar la capacidad de generar ese valor añadido, buenas políticas de comercialización, de responder a la demanda de las zonas consumidoras, que cada vez es más refinada… y claro, si tú te dedicas a vender a granel lo que otros van a vender como si fuera perfume, el que va a ganar es el que lo vende como perfume. Hay que subvencionar a la gente que tiene problemas de pobreza, a los parados de larga duración, hay que reducir los impuestos a las Pymes y la cuota de la Seguridad Social a los autónomos, pero no repartir dinero alegremente a todo el mundo porque eso es pan para hoy y hambre para mañana.

-De gobernar en Andalucía, ¿qué gastos cree que podrían reducir, de inmediato, para aumentar los recursos para sanidad, educación y servicios sociales?
-En Andalucía sobran las ocho diputaciones, no ejercen ninguna competencia que no debiera ejercer la Junta, bien gestionada. Seríamos también favorables a fusionar ayuntamientos para conseguir ayuntamientos de mayor escala que puedan hacerse cargo de servicios de mayor calidad y con menos costo. En vez de segregar pedanías hay que tender a lo contrario, a ayuntamientos en torno a los 20.000 habitantes, que puedan prestar servicios a los vecinos, sin aumentar la presión fiscal y haciéndolo más barato que los pequeños. Con estas dos medidas se liberaría una gran cantidad de recursos con las que, junto a la eliminación de la corrupción, habría más dinero para educación, sanidad y políticas sociales.

-¿Cree que el resultado electoral de Andalucía va a influir, realmente, en las elecciones municipales y generales?
-Va a influir, y mucho. Es un año crítico para la democracia en España porque se van a suceder tres grandes citas electorales, si añadimos la catalana, si es que se acaba celebrando, cuatro. Todas influyen las unas en las otras porque, en realidad, Andalucía se va a convertir, de una manera imprevista, en una especie de laboratorio político. Susana Díaz decidió disolver el Parlamento por cálculos suyos de partido y por los problemas internos del PSOE, más que por otra cosa, la verdad es que el resultado de Andalucía va a ser el primer test del futuro del bipartidismo. No va a ser determinante pero va a influir mucho en lo que ocurra en el resto de España, igual que las Municipales van a influir mucho en lo que ocurra en las generales.
 
Rafa Villegas