La Asociación Pro Comedor Social ejidense atiende a casi cien familias

La Asociación Pro Comedor Social ejidense atiende a casi cien familias

La crisis ha hecho mella en todos, pero en unos más que otros, de ahí la importancia de la labor de asociaciones como ésta, que realiza un reparto de alimentos mensual.
"La vergüenza es robar, no pedir". Así lo afirma uno de los casi cien usuarios que acuden al reparto mensual de alimentos que la Asociación Pro Comedor Social organiza en un local ubicado en Santo Domingo y que les ha sido cedido por la empresa Comercial Albaida. Para este usuario, como para muchos otros, la bolsa con huevos, leche o galletas, entre otros alimentos, que le proporciona esta asociación es lo único con lo que cuenta para todo el mes. Una vez recibida, tendrá que esperar hasta la segunda quincena del mes siguiente para recibir, de nuevo, alimentos.

La Asociación Pro Comedor Social, como su nombre indica, se constituyó formalmente a finales de 2012 con el claro objetivo de promover la creacion de un comedor social en El Ejido, en el que se pudiera atender a todos aquellos que, como consecuencia de la crisis, viven en una situación límite. Sin embargo, apenas dos años después, han tenido que desistir en su empeño, entre otras cosas porque "nos hemos dado cuenta de que, para poner en marcha un comedor social, necesitamos mucho respaldo institucional", explica Clara Gómez, voluntaria de la asociación, un respaldo con el que, de momento, no cuentan.

Con el apoyo que sí cuentan es con el de los vecinos de El Ejido, personas o empresas que, a título privado, donan alimentos para quienes no pueden permitírselos, y con el del Banco de Alimentos de Roquetas de Mar. Gracias a esas donaciones, la segunda quincena de cada mes organizan un reparto: lunes, miércoles y viernes, por la mañana, y martes y jueves, en horario de tarde.

Para asegurarse de que los alimentos llegan a las manos de quienes más los necesitan, cada viernes, una trabajadora social voluntaria de la Asociación entrevista a las personas que acuden a pedir ayuda. Además, "se les piden los documentos necesarios, como, por ejemplo, el certificado del SEPE -Servicio de Empleo Público Estatal-, para ver si reciben o no prestación y qué cantidad, un certificado del Instituto Nacional de Salud para comprobar si tienen algún tipo de prestación, y la vida laboral, para ver si trabajan o no y, en el caso de que trabajen, una nómina" para comprobar si con esos ingresos pueden hacerse cargo o no de sus familias.

De esta ayuda que prestan desde la asociación se han llegado a beneficiar hasta 200 familias, si bien al último reparto acudieron unas 96. "Hay algunos que se dan de baja y eso nos alegra, porque significa que han encontrando trabajo", afirma Clara Gómez. Con respecto al perfil de las personas que necesitan de esta ayuda, esta voluntaria comenta que "hay de todo", si bien añade que "un perfil que nos ha llamado mucho la atención últimamente es el de la persona joven, normalmente nacional, que vive sola". Estas personas "no tienen ni apoyo familiar ni ingresos porque se han quedado en el paro y llegan a verse en una situación muy complicada".

Pero para que todas estas personas puedan seguir recibiendo ayuda, las donaciones son muy necesarias. Por ello, desde la Asociación Pro Comedor Social emplazan a todo el mundo a colaborar con la Gran Recogida, organizada por el Banco de Alimentos, para el próximo 29 de noviembre. Con ella se contribuirá a llevar a estas personas un ‘trocito' de Navidad y, es más, desde la asociación, incluso, "queremos hacer, como ya hicimos el año pasado, una cesta especial con algún juguete y algún producto típico de Navidad".

Leche, huevos, tomate frito o atún, entre otros muchos alimentos, siempre son bien recibidos, así como algunas prendas de ropa que, a través de un ‘ropero solidario', venden a los propios usuarios por 1 euro cada cinco prendas para, así, seguir comprando alimentos.
 
 
 
Isabel Fernández