-‘El Intérprete’ llega a El Ejido tras casi dos años triunfando en diferentes teatros de Madrid y en sus giras por el país, ¿se le llegó a pasar por la cabeza que alcanzaría el éxito que está cosechando?
-La verdad es que todavía ‘flipo’. Por un lado, no me lo creo. Paso por los dos estados porque, por otro lado, pienso que es bastante justo porque trabajamos muy duro, también sé desde dónde lo hago, sé la implicación emocional que me está conllevando y sé cómo trabaja cada uno de los músicos y la gente que participa en ‘El Intérprete’ y me parece justo. Me sigue impresionando porque como es todo tan personal, yo hablo de mi vida, hablo de mi madre, hablo de mi padre... De alguna manera es mucho más fuerte todavía, es como un acto de amor más grande. Me siento muy querido y respetado, es un regalo de la vida.
-Todo ello, además, con doble riesgo, ya que produce, junto a tres compañeros, la obra. ¿Cómo nació Madre Constriktor, su productora?
-Yo quería hacer ‘El Intérprete’ y cada vez que intentaba contactar con productoras para que me ayudaran, nadie entendía nada. Intentaban clasificarlo, me hacían mil preguntas, como que desconfiaban un poco. Entonces ocurrió que cuanto se lo conté a José Luis Huertas, que es mi mano derecha, desde el principio lo entendió, no hizo falta que le contara nada. Lo mismo ocurrió cuando se lo conté a Ana Sánchez de la Morena y a Tao Gutiérrez. Fue una entrega total, todos hacia el mismo camino, queríamos contar la misma cosa. Nos metimos ‘a saco’ en ello. He tenido la suerte de dar con una gente que tiene el mismo nivel de ‘flipe’ que yo, de trabajo y de exigencia, y eso es muy difícil. Creo que en este país hay que hacer las cosas también por uno mismo, no nos ayudan demasiado desde fuera y el Gobierno no apoya la cultura. Es hora de que hagamos una revolución interna. Ya el hecho de hacer esta profesión es un doble riesgo. Por mucho que se piense, los artistas tenemos una inseguridad económica brutal, una inseguridad emocional brutal, pero se tiene una entrega y un amor al trabajo que hace que estés ahí. Metemos nuestra piel y nuestra economía con tal de transmitir una idea, un mensaje.
-Ha pasado de actuar, de niño, contra la pared, imaginando que era actor y cantante para sus amigos invisibles a poner a bailar y hacer disfrutar a miles de personas de carne y hueso, ¿está siendo como soñaba?
-Está siendo tal y como me imaginaba. No te puedes hacer una idea de hasta qué punto es mágico cómo lo vivo. Realmente hay un salto en el tiempo, la imaginación de ese niño la estoy viviendo con casi 40 años. Es un sueño cumplido, de principio a fin, de la A a la Z, incluso con detalles. Es lo que yo quería hacer y lo estoy haciendo. Existen realmente mis amigos invisibles aunque también sean visibles. El siguiente paso no es una paja, un onanismo o un disfrute mío personal; quiero transmitir el mensaje de que es posible, que lo podemos hacer todos, que nos están intentando convencer de que es todo imposible. Nos llevan por un redil, como borregos, todos a hacer lo mismo, juzgamos muchísimo al de enfrente, no tenemos empatía por el de enfrente. Hay una falta de libertad brutal y esto hace que no nos demos cuenta de que todo es posible. Quiero eliminar la negatividad de la gente, ya que el mundo está tan negativo, quiero crearles una especie de llamita interna de esperanza. Realmente si se trabaja con amor se visualiza claramente y se consigue, ahí estoy yo de ejemplo.
-¿Cómo catalogaría ‘El Intérprete’? ¿Qué va a ver el público ejidense?
-Es un acto psicomágico. Van a ver un gran ritual donde van a ser muy felices, eso es lo que te puedo contar. Es un concierto, pero también es un show, también es teatro y performance, también es algo íntimo y muy pequeño a la par que muy grande, una orgía y una bacanal... No me gusta ponerle un calificativo porque creo que nos quita libertad. Además, nunca se sabe lo que puede ocurrir, hay cosas que pasan nuevas, dependiendo del público, la ciudad en la que esté, de lo que surja. Es un gran ritual que se crea entre todos.
-Está acompañado por un equipo artístico reducido, ¿qué papel juegan en este show?
-Tengo tres músicos que son lo mejor que me he encontrado en mi vida. Son increíbles, la mejor banda que jamás pude imaginar. Somos solo cuatro en escena, pero detrás hay un equipazo, de la factoría Madre Constriktor, que hacen un trabajo impecable, cuidan mucho al público.
-La crítica es un elemento que está presente en la mayoría de los espectáculos. ¿Qué le echa en cara ‘El Intérprete’ a la sociedad?
-No soporto, critico o no permito en mi vida la falta de libertad o que jueguen con la educación, que jueguen con la cultura o que jueguen con las ideologías de las personas para llevarles a su terreno. Eso es lo que intento defender, por eso critico muchas cosas de la Iglesia Católica, que creo que nos ha ido haciendo cada vez más pequeños, con más miedos, menos libertad, con más juicios al de enfrente, alejándonos del placer, que es lo que nos une. También critico la forma de educación tan absurda que reciben los niños, poniendo a todos en un mismo redil, en vez de fomentar la curiosidad y el don de cada niño. Critico también ciertos movimientos políticos que están anulando la cultura. Esto, de alguna forma, explicado desde un niño, desde su inocencia y no poniéndome, en absoluto, panfletario. No hay nada que me dé más asco que el mundo panfletario. La falta de libertad es lo que siempre me ha dolido y lo que intento transmitir en el show. Quiero a mis amigos libres y que el público que va a verlo también lo sea.
-¿Qué implica interpretar a sí mismo? ¿Un desahogo, quizá?
-Paso por diferentes momentos. Paso por momentos de desahogo, de ritual, de algo balsámico para mí. Sobre todo es un acto psicomágico. Es un ritual que cierra círculos. A mí ‘El Intérprete’ me hace recordar el amor por mi madre cada vez que salgo a escena, aunque lo hago en cada paso que doy en mi vida, me hace recordar que soy artista y, por momentos, me meto en algunos fangos, pero al final siempre termino victorioso, se curan las heridas. Siempre salgo del fango recordando que la vida es maravillosa. Está todo el argumento perfectamente hilado, es una salvación para mí, siempre.
-Es actor, cantante, modista en la ficción, ¿le queda algo más por hacer?
-Todo, me queda todo por hacer. Aún no he cumplido los 40 y tengo muchos sueños por cumplir, y los voy a cumplir todos. La diferencia en este mundo entre hacer y no hacer es solo hacer.
-¿Le gusta más el teatro, la televisión o la música?
-A mí me gusta mi trabajo. Disfruto mucho de cada mínimo ápice de mi trabajo. Cada registro me da algo diferente. Ahora estoy más inmerso en la música, componiendo... Estoy descubriendo, por fin, cuál era mi asignatura pendiente, qué es lo que realmente quería hacer y que es donde yo realmente desaparezco y donde está la música por encima. Pero no puedo apartar ninguna de mis otras herramientas, como actor o como artista, son las que me forman y son las que me dan el argumento para poder cantar. Disfruto con todo, no prescindo de nada.
-¿Qué supuso para usted conseguir el MAX como mejor actor en la obra ‘La Avería, en 2012?
-Para mí fue un regalo. Disfruté mucho haciendo ese personaje. Fue muy duro y fue un reconocimiento que me hizo mucha ilusión, me hizo muy feliz. Fue una experiencia maravillosa hacer ‘La Avería’ con Blanca Portillo y con todos mis compañeros.
-Además de estar sumergido en el teatro volvió a la televisión con ‘Velvet’, ¿ha sido otro regalo de la vida?
-Sí, estoy muy feliz haciendo de Raúl de la Riva. Me río mucho con mi personaje, me lo paso bomba. Está ‘zumbado’, es un artista. Es una especie de caricatura de una parte de mí mismo. Curiosamente a mí me hace mucha gracia que cuando quiero reírme de mí mismo saco una especie de Raúl de la Riva. Es un juego continuo, me meo de la risa todo el rato. Estoy muy contento con la serie, es de mucha calidad, y Bambú es una productora maravillosa.
-Raúl de la Riva está consiguiendo ser profeta en su tierra innovando con sus diseños, ¿ocurre lo mismo con ‘El Intérprete’ en la escena teatral española?
-Voy a pensar que sí. La gente me respeta. Tampoco creo que esté inventando nada nuevo pero sí creo que es lo más honesto que he hecho en mi vida. Me siento muy querido por mis compañeros y en mi tierra... Estoy en un momento de paz y de felicidad, estoy muy agradecido.
-¿Qué es lo que le mueve a hacer un trabajo u otro? ¿En qué otros proyectos le podrán ver?
-Sigo estando abierto a lo que me proponen, lo que pasa es que últimamente estoy más inmerso en nuestros propios proyectos, de la factoría Madre Constriktor. No calculo mucho con la cabeza, me muevo mucho por impulsos y en el momento que tengo el impulso me pongo a trabajar en ello. La obra es siempre más interesante que nosotros mismos.
Rafa Villegas