Crespo ha señalado que esta figura supondrá “un impulso para el sector
pesquero y para las posibilidades turísticas y gastronómicas que se dan a este
producto estrella que se produce y se transforma de una forma artesanal". La
consejera ha significado que “el pulpo seco es un producto alimenticio que tiene mucha significación con el municipio”, razones por las cuales insiste en que
esta iniciativa supondrá una "ayuda importante para la economía".
El consistorio abderitano ha obtenido una subvención para llevar a cabo los
trámites hasta conseguir el reconocimiento a través del Grupo de Acción Local
del Sector Pesquero (GALP) Poniente Almeriense y su Estrategia de Desarrollo Local Participativo Poniente Litoral. Además, ya se está impulsando una
asociación específica sobre el pulpo seco para dar representatividad a los sectores pesqueros y hosteleros después de hacer un diagnóstico previo.
El Parlamento andaluz aprobó por unanimidad en marzo de 2018 una proposición no de ley para que la Junta de Andalucía colaborase en la consecución
de una denominación de calidad diferenciada para el pulpo seco de Adra.
La actividad económica en Adra se fundamenta en la agricultura y en la pesca,
actividad esta última en la que siempre ha estado presente este tipo de
salazón cuya fórmula de secado ya usaban fenicios y romanos en la antigua
Abdera. El nivel de humedad, la sal del mar Mediterráneo, y la brisa, durante el
proceso de secado y de salazón otorgan una singularidad especial.
Andalucía es en la actualidad una de las regiones con más cantidad de figuras
de calidad de Europa. Un total de 65 avalan la calidad diferenciada de los productos andaluces, entre las que destacan las de los sectores del vino y del
aceite de oliva.
Las figuras de calidad facilitan la identificación por parte del consumidor al
permitir su diferenciación en los mercados ya que tienen unos atributos adicionales derivados del cumplimiento de normas que van más allá de las exigencias obligatorias de calidad comercial o estándar. Los atributos de calidad
diferenciada, en los que se basa la tipicidad o especificidad de estos productos, diferenciándolos de los demás de su mismo género o clase, pueden ser de
distintos tipos: vinculados a su origen geográfico, derivados del método utilizado para su producción o la elaboración o relacionados con el respeto al
medio ambiente, entre otros.
En la comunidad en la actualidad existen 29 Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) de las que 12 pertenecen al sector del aceite de oliva, 8 a vinos,
3 a vinagres, 2 a jamones y paletas, una al sector de frutas y hortalizas y 3 a
otros productos. De otro lado, en la actualidad son 31 productos andaluces los
que cuentan con Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP), de los que 16
pertenecen al sector del vino, 4 al del pan y la repostería, 2 a frutas y hortalizas, otras dos a jamones y paletas y 7 a otros productos, siendo la más
reciente la IGP Aceite de Jaén. Las DOPs e IGPs designan alimentos cuya
calidad, características o reputación esta vinculada a un origen geográfico concreto. Finalmente en Andalucía existen tres Especialidades Tradicionales Garantizadas (ETG), de jamón serrano, tortas de aceite y leche de granja; y dos
Indicaciones Geográficas (IG) para el Brandy de Jerez y el Vino de Naranja del
Condado de Huelva.