El búnker, como representante de las nuevas fortificaciones realizadas con la nueva estrategia y con el nuevo material, el cemento, viene a culminar un proceso de construcciones defensivas que comienza en el poblado calcolítico de Los Millares, pasando por los castillos de la Edad Media o las torres vigías de la época Moderna, hasta llegar al siglo XX, donde los avances traídos por la Revolución Industrial en materiales y técnicas suponen el abandono de la piedra y la utilización del hormigón y el acero.
Qué es un búnker
Búnker, fortín, casamata, nido de ametralladoras, blocao, éstas son denominaciones que definen a una fortificación pequeña, de baja altura y resistente a bombardeos, y que permite el uso de armas ligeras o pequeñas piezas de artillería. Aunque la terminología militar de la época los suele definir como "nidos permanentes de ametralladoras", la acepción de búnker es más conocida en la actualidad, sobre todo fuera del lenguaje militar.
Los búnkeres de El Ejido
La provincia de Almería cuenta con numerosos restos de fortificaciones de la Guerra Civil Española (1936-1939) construidos por los gobiernos del Frente Popular de la II República Española. Se trata de una arquitectura militar muy poco estudiada y conocida de nuestra historia. Especialmente visibles a lo largo de la costa, aunque no se suele reparar en ellos, en El Ejido sobreviven tres ejemplares de búnkeres perfectamente conservados. Uno se encuentra en la ladera de poniente del promontorio, donde se encuentra el Castillo de Guardias Viejas; otro en el acantilado rocoso que hay debajo de él; y el tercero se haya situado en la playa que une las localidades de Balerma con Balanegra. Se cubre así la vigilancia de la zona más accesible desde el mar en la Bahía de San Miguel, entre Punta Sabinar y la ciudad de Adra. Es probable que el propio castillo, así como las torres de Balerma, Alhamilla y Guainos (del siglo XVIII) fueran utilizados en esa labor de vigilancia.
Los búnkeres de Guardias Viejas están alejados de la playa unos 500 metros, dentro del alcance efectivo de las ametralladoras que pudieran estar ubicadas en ellos. El de Balerma está en la propia arena, a pie de playa.
Las características técnicas y constructivas responden a un patrón idéntico, como la misma planta, dimensiones, materiales de construcción y número de troneras. Sólo se diferencian en pequeños matices, como la necesidad de adaptar la obra al terreno circundante o alguna modificación en los huecos practicados en el interior del muro.
La planta tiene forma de arco de medio punto, entre los 4-5 metros de largo por 3-4 metros de ancho y menos de 2 metros de ancho, y se accede al interior del edificio por una puerta lateral-trasera. Disponen de tres aspilleras cada uno, para que el campo de tiro sea amplio. El ángulo de abertura está realizado en sentido contrario al de los castillos medievales: en los búnkeres es un cono creciente hacia fuera, que expone más al soldado, pero le permite una visión mayor.
Construidos con hormigón (sin estructura metálica interior), tanto las paredes como la cubierta presentan un grosor de 60 centímetros, excepto en la pared donde se sitúan huecos en el interior, disminuyendo aquí el grosor y provocando un punto débil ante posibles impactos de proyectiles. Ante la debilidad del blindaje, en los búnkeres de Guardias Viejas destaca la labor de enmascaramiento. El situado a poniente presenta el techo cubierto de piedras extraídas del medio circundante, que unido al color propio del hormigón, lo hacen ciertamente invisible a partir de cierta distancia. El situado a levante está embutido en una pared rocosa y se funde con ella en la parte posterior y en el techo, donde se ha recrecido a base de mampostería, siendo la cubierta de la pared de roca la propia del búnker.
DISTRIBUCIÓN INTERIOR
Su distribución interior es simple y diáfana: en una planta con forma de arco de medio punto, al frente quedan las troneras o aspilleras, bajo las cuales se sitúa una plataforma con dos escalones para emplazar el arma automática. En los lados traseros se practican unos huecos en la pared para ubicar suministros, y por uno de estos laterales se sitúa la puerta de acceso.
Búnkeres, castillos de hoy
¿Merece la pena detenerse en el estudio de estas construcciones?, ¿Tienen la suficiente importancia como para tratar de conservarlas y estudiarlas?, y en tal caso ¿Cuál podría ser su utilidad?
Según el profesor de Historia, Miguel Guerrero, "varias son las razones que podemos argumentar para proponer la conservación de este patrimonio militar proveniente de la Guerra Civil Española, relacionadas con el enriquecimiento que aporta a nuestra comunidad, por su valor histórico, arquitectónico-artístico y educativo". Por ello, asegura, "es necesario la conservación de estos bienes, restaurándolos y, en la medida de lo posible, dándoles utilidades actuales para que esa conservación sea realmente efectiva, para dejar constancia de unas originales fortificaciones que se resisten a desaparecer".
*Información extraída de:
Francisco Miguel Guerrero Montero: "Búnkeres de la Guerra Civil en el Ejido (Almería)", en Revista Farua, nº 15 año 2012, Editada por el Centro Virgitano de Estudios Históricos.
D-CERCA